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sábado, 23 de abril de 2016

... y luego, el olvido y la marginación.



...se me ha ignorado, yo creo que inocentemente. No me he sentido perseguido. He disfrutado mucho de mi silencio, de mi soledad, de mi paz.


 Pasaron  33 años en aquella “marginación voluntaria” que inició a principios de los 70; marginación explicada en las dos entradas anteriores del blog.

Y Ramiro Pinilla decidió salir de ella. “Me dije: bueno, ya es hora de ponerme en contacto con una editorial decente…Primero envié el libro a Espasa y me lo devolvió; ignoro si lo leyó. Después, Fernando Aramburu (…) me puso en contacto con Tusquets. No tenía nada claro que se animase nadie a publicarlo”.

Salió de este larguísimo exilio literario de la mano de la editorial Tusquets, con la publicación en octubre de 2004, del primer volumen de la trilogía Verdes valles colinas roja, La tierra convulsa.

Muy poco antes de la publicación del citado volumen, el 6 de setiembre de 2004, a punto de cumplir 81 años, Ernesto Maruri le hizo una entrevista. El título: YO NO HE EXISTIDO. 

 Entre otras muchas preguntas, Ernesto Maruri habla con él sobre estos largos años de aislamiento. ( El subrayado y las frases en negrita son míos) 

E M -En los años noventa, se publican tus dos últimos libros, espléndidas novelas cortas, Quince años y Huesos, situadas en la guerra civil y en la posguerra. Aparecen en editoriales pequeñas. Casi nadie se entera. ¿Por qué?
R P -Era gente amiga. Yo había salido muy escaldado de las malas relaciones con los editores, no solamente con Planeta y Destino. No quería empezar de nuevo la guerra de enviar un original. Para evitar esto, como me gusta mucho la tranquilidad, entregaba la novela a alguien próximo, aun sabiendo que no iba a tener ningún eco. Me gusta mucho la paz y la libertad, y era una forma de mantenerlas.

E M -Se ha visto con los niños que el peor maltrato no es el desprecio ni la amenaza ni el golpe, sino la ignorancia por parte de los padres, ser tratados como si no existieran. Es lo que deja mayores secuelas. Como escritor, es lo que te ha pasado.
R P -Sí, lo he vivido, pero no lo he sufrido. Yo no olvidaré que he sido olvidado y marginado durante 30 años. He sido olvidado por editoriales, críticos, lectores, escritores. Todo el mundo literario me ha olvidado. Yo tenía libros escritos. No he sufrido porque lo he elegido yo. Ha sido un rechazo muy duro. No debo a nadie el haber escrito Verdes valles colinas rojas. Son 18 años de trabajo. Me lo debo a mí mismo. Ese esfuerzo solitario seguirá de aquí en adelante. Mi figura como escritor solitario la mantendré. No me estoy expresando bien. Me he metido en un lío con la idea. Quiero decir que no lo olvidaré. Tengo una pequeña deuda pendiente con el mundo literario e intelectual.

E M -¿Lo vives con rencor?
R P -No, en absoluto. Sentiría odio si lo hubiera sufrido, pero no lo he sufrido, lo he elegido yo, he estado muy a gusto. Pero ha habido una pequeña injusticia por parte de muchos. Es irremediable. Es un hecho natural que ha ocurrido. ¿Consecuencias? Que yo seguiré siendo el olvidado. Espero no aceptar de la sociedad cosas que me puedan venir ahora. Ha sido un esfuerzo totalmente personal, mío. Ninguna ayuda moral ni económica. Me consideraría traidor a mí mismo si yo ahora cediera este esfuerzo a la sociedad. Con la sociedad no tengo que compartir nada. Es un esfuerzo muy personal y muy agradable, en silencio, soledad y libertad. Pero no ha habido palabras de estímulo. Casi nunca he sido nombrado. Yo no he existido. Esto puede hundir a una persona más débil que yo.

A partir de su reaparición en Tusquets, una editorial de gran alcance comercial, le vinieron reconocimientos de su valía literaria y varios premios. Los premios, según donde se cuecen, caso Planeta, pueden no ser símbolos de talla literaria. O tal vez sí, son indicativos de  valía, cuando vienen de la crítica (Nacional de Narrativa en 2006) o de instituciones (Nacional de Euskadi de novela en castellano en 2005 y 2013; premio Lan Onari del Gobierno vasco en 2012, o de  la Asociación de Libreros de Vizcaya, -premio "Farolillo de papel" 2012 a los escritores que más han gustado al público vizcaíno-.

Ante los premios solía decir con socarronería: “Como soy ya viejo, parece que los dan antes de morir. Pero no saben que ahora los viejos tenemos una vida larga”

Han pasado 10 años entre la entrevista anterior de 2004 y la que se le hace en el programa ENTRADA LIBRE de EITB, emitido en julio de 2014. Ramiro Pinilla tiene 90 años. La entrevistadora con la novela premiada Aquella edad inolvidable en sus manos, le pregunta:

-          - ¿Te parece que los reconocimientos te han llegado tarde?
-          - Sí, pero no echo la culpa a nadie. En todo caso a mí mismo, por mi trayectoria. En cierto modo lo he elegido así. De modo inconsciente; así han venido las cosas. Pero no echo la culpa a nadie

Así, sereno y firme, discreto y humilde. Este era el Ramiro Pinilla  que conocimos y del que hemos de destacar su gran talla como escritor, a pesar del largo silencio que sobre él sigue existiendo en el  mundo de la crítica literaria.

Y es alegría para sus lectores y justicia para él que se vayan haciendo estudios  de su obra, como los incluídos en el reciente libro El mundo entero se llama Arrigúnaga, del que hicimos mención en una entrada anterior.






miércoles, 23 de marzo de 2016

El largo adiós de Pinilla en los 70… (y II)

              Pinilla hablando con un actor de la película. Al fondo, el barco de pega del decorado


En el mismo año 71, del mismo modo que con la editorial Planeta también con la editorial Destino, la promotora de los premios Nadal, que desde 1944 se concedían anualmente, tuvo Ramiro Pinilla “otra desatención”, en palabras suyas.

Un director alemán de cine quería  llevar la trama de la novela “Las ciegas hormigas”, con la que había ganado el premio Nadal 1960, a la televisión. El escritor se oponía porque la editorial le había ofrecido 15.000 pesetas. Una miseria, una burla, decía él.

Parecía que la editorial había respetado el rechazo del escritor “pero al cabo de unos meses llaman al timbre de mi casa y cuando abro, me encuentro a un director de una televisión alemana con todo el equipo de filmación diciendo que viene a hacer mi película”. Cuando Pinilla les dijo que no sabía nada, aquel director alemán, contaba Pinilla, no se lo podía creer. El escritor  se puso en contacto con la editorial y esta fue la respuesta: “No se  preocupe Pinilla, todo está en regla. Sólo entonces, explicaba el autor, me enviaron 100.00 pesetas. ¿Poco? ¿Mucho? Lo indignante era lo otro, el desprecio al autor”.

Muchas veces nos hemos preguntado sobre esa película; si habría forma de recuperarla y verla. Hay algunas fotografías del escritor con el director y actores, pero nada más. “Ignoro qué producto salió de aquel rodaje de 1971. No lo he visto nunca”.

Pero es que además, el editor había vendido los derechos de publicación de su novela en Alemania sin que Pinilla se enterase.

Este “desprecio al autor” venía de lejos, de 1961.  Con la editorial barcelonesa Destino, Pinilla había firmado un contrato que  lo calificaba de leonino. El no había leído los términos del escrito. Lo que quería era firmar y cobrar las 150.000 pesetas del premio, con las que pagaría las deudas contraídas por la construcción de su casa en Getxo. Entre las cláusulas había una que “decía que el editor sería dueño de la obra mientras en su almacén quedaran cien ejemplares. Era la posesión de ella de por vida” , explicaba Pinilla.

Y así fue durante muchos años, hasta que el editor de la Tusquets “negoció el rescate”. “Antonio López Lamadrid, que ha fallecido hace poco (2009), me dijo que quería recuperarla; si no es por ellos, hoy estaría secuestrada y de por vida”. Y así es como en enero de 2010, casi 50 años después, apareció en las librerías esta extraordinaria novela que, a pesar del paso del tiempo,  sigue sin  resentirse en su escritura.
Entre otras deslealtades o “desatenciones” de la editorial Destino explicaba Pinilla que su novela “se había traducido a 14 idiomas y yo sin enterarme. Todo por encima de mí. El autor no era nadie, no podía gestionar nada”.

Hasta aquí el maltrato que sufrió con estas dos grandes editoriales PLANETA y DESTINO que le decidieron a romper con ese mundo comercial, de gran distribución, del libro.

Pero había otra razón profunda, interior, que le empujó a este largo adiós, a su  salida del circuito comercial de los libros e inicio del largo exilio voluntario.

Y esta razón fue su ansia de libertad. “Yo tenía muy claro que para escribir libremente tenía que evadirme de los circuitos comerciales. Mi literatura es libre. Nadie me ha encargado un libro; nadie me ha pedido que quite esto o lo otro”.

 Y es entonces cuando comienza su alejamiento, su voluntaria exclusión; pero no su lucha diaria por escribir, para publicar en editoriales minoritarias que nadie recuerda  pero que le mantuvieron vivo para la escritura: Marte, Ediciones Del centro, Luis Haranburu editor, Birmingham, Los libros de la Pérgola… Hasta que con su amigo periodista Rapha Bilbao se decide a editar sus propios libros. Nace la editorial Libropueblo/herriliburu. (De esta editorial hablaremos en otra entrada)

Durante este largo adiós escribe una serie de novelas que serán el germen de su trilogía Verdes valles, colinas rojas . Estas son Recuerda, oh recuerda (1974), novela considerada por Pinilla como el embrión de Verdes Valles y  la que más le gustaba; El salto (1975) Primeras historias de la guerra interminable (1977); La gran guerra de Dª Toda (1978); Las andanzas de Txiqui Baskardo (1980); Quince años (1990); Huesos (1997). En 1986 se había publicado un libro con el título Verdes valles. Fue el último libro publicado en su editorial. “Mi idea fue pulsar en un grupo de amigos cómo sonaba ese libro, cuando sólo tenía 700 folios”.

Y por si no fuera suficiente en escribir sus propias novelas crea iniciativas para fomentar la pasión por la escritura que llevaba tan adentro. Será el promotor de la edición de una revista literaria en Getxo llamada Galea (http://getxoterritoriopinilla.blogspot.com.es/2015/10/un-ano-despues-topaketaencuentro.html)
 y la creación de un taller de escritura en Algorta que duró, con él, más de 35 años. (http://getxoterritoriopinilla.blogspot.com.es/2014/12/el-taller-literario-de-pinilla.html )

Sale de este largo exilio literario de la mano de la editorial Tusquets con la publicación en 2004, del primer volumen de la trilogía Verdes valles, colinas rojas, que es cuando decide salir de esa “marginación voluntaria”.


martes, 23 de febrero de 2016

El largo adiós de Pinilla en los 70… (I)


                   ...  su novela “Seno” tardó cinco meses en ser publicada. 
                      “Ya nadie se acordaba de ella – solía decir Pinilla- Total,  que nació muerta


“No quiero seguir escribiendo, dependiendo de los editores, de sus humores, de sus malos modos “

Y se marchó. Fue un largo adiós a las grandes editoriales  y un aislamiento  posterior causado, pero no sólo por ellos, por los desengaños, los maltratos sufridos con dos de ellas, Planeta y Destino. Fue en los inicios de la década de los setenta. Esta entrada va sobre Planeta.

En octubre de 1971 con su novela  “Seno” y bajo seudónimo de José Antonio  Zamurruza, un personaje de la novela, fue finalista del premio “Planeta” 1971. El ganador, por 3 votos contra 2, fue un hombre de “la casa”, J.Mª Gironella, cuyo título de presentación de su novela al premio fue La guerra nueva, pero que fue publicada con el título Condenados a vivir.

Pero hay varias sombras alrededor de este premio.

Un periodista del diario El Noticiero Universal de Barcelona (16 de octubre) explica algo que no deja  de ser raro. “Alguien dio la voz de que, contra todo pronóstico, el ganador iba a ser  Ramiro Pinilla, autor de “Seno”. Y el señor Pinilla, que ocupaba una mesa junto con su hija en el salón principal del Ritz fue abordado por no pocos informadores y fotógrafos. Tanto se le entrevistó que el señor Pinilla y su hija llegaron a creer por unos minutos que  la novela Seno había ganado”. La desilusión de padre e hija, al conocerse el ganador, fue enorme.

El pronóstico era que el ganador iba a ser el que fue, Gironella. Pero ¿quién fue el que dio el nombre de Pinilla como ganador y informadores y fotógrafos fueron a abordarle? Alguien importante o muy creíble debió ser para hacer que “no pocos” de la prensa  se lo creyeran… Esta es una.

Y ¿el señor Lara? Por si no hubiera suficientes anécdotas que hablan de su manipulación, cinismo  y partidismo en la concesión del premio de su editorial, aquí va otra.

En el  Diario de Barcelona del 16 octubre el periodista comenta “… de él (de Pinilla) dijo el editor  que podía haber sido el ganador del Planeta si hubiera dependido de él”

Parece ser, según la crónica del periodista del Noticiero Universal,  que Pinilla le agradeció a Lara su voto por su obra. “Me consta que Usted ha votado mi novela desde el primer momento”, le habría dicho Pinilla “Sí, hijo, sí, así ha sido… Pero ya has visto. Resignación”, le respondió él.

Y esto de que el editor había votado por Pinilla era voz corriente  en otros diarios. ¿Lo había propalado el Señor Lara? Seguramente.

Sin embargo, el diario  Telexpress de Barcelona (19 de octubre) publica una entrevista de Baltasar Porcel con el título LARA Y PORCEL FRENTE A FRENTE) donde el escritor mallorquín desmiente rotundamente el bulo:
-                    - Entonces, ¿ no fue Lara quien votó a “Seno”?- le pregunta el periodista.
-                             -    Por supuesto que no. Fui yo y, en el último momento, otro miembro del jurado.
-                            -     Qué razones puede tener el Sr Lara para afirmar que fue él quien le votó? ¿Evitar que              puedan creer que era un premio amañado?
-                            - Lo ignoro. Supongo que formará parte de sus intereses o de su genio publicitario.

Más claro, imposible. Por cierto, su novela “Seno” tardó cinco meses en ser publicada. “Ya nadie se acordaba de ella – solía decir Pinilla- Total,  que nació muerta” ¿Fue una maniobra del editor?

También hubo luces alrededor del premio.  Las luces las puso Pinilla.

Ramiro explica que Lara se le acercó, un tiempo después de la proclamación del vencedor y le metió en el bolsillo unos billetes, como para darle ánimo. En total 5000 pesetas. Luego resultó, se reía Ramiro cuando comentaba la anécdota, que le vinieron descontadas en el cheque que recibió como finalista. Y que el amo de Planeta le dijo algo así como: “Tú sigue escribiendo, Pinilla, que tienes madera”. Y el comentario de Pinilla, recordando aquel pasado, era: “como si a mí, lo sucedido, me fuese a afectar mucho en mis ganas de escribir”  Efectivamente tenía las ideas bien claras. Y demostró su raza de escritor de varias y diferentes maneras.

Y la segunda luz (ésta anécdota me la resumió Ernesto Maruri en un escrito) es como sigue.

El ganador no estuvo presente en la cena, en la proclamación. Estaba en casa, en cama, recuperándose, porque unos días antes, precisamente al salir de la editorial, había sufrido  un mareo en la calle y se había caído. Se despertó en el Hospital Clínico. Pues bien, Ramiro se entera y propone visitarlo. Va con Tico Medina, que conoce la dirección de Gironella  y el cronista de esta noticia, Pedro Lozano Bartolozzi. Parten los tres en taxi. A las 2 de la madrugada, el sereno les abre el portal. Suben hasta el ático. “Hay que tocar varias veces el timbre. Ramiro expone su temor de ser inoportuno.” – cuenta el periodista.Entramos en el piso. Gironella nos recibe en la alcoba, sorprendido y emocionado.
-           - Estoy acomplejado, no sabes cómo agradezco este gesto, siéntate aquí, en la cama -le dice a Pinilla.
-          
       Creo que es la primera vez en la historia de los premios literarios que el autor que obtiene el segundo puesto venga a felicitar a su casa al ganador”.
         
La observación la ha hecho Tico Medina, mientras Gironella dice a Pinilla que no se desanime, que todos hemos pasado por ese trance y que lo importante es seguir escribiendo. (La crónica de este hecho salió publicada en La Gaceta del Norte el día 17 de octubre.)

Poco sabía el ganador del Planeta del temple de escritor de Ramiro Pinilla. (De esto hablaremos en otra entrada)