lunes, 13 de marzo de 2023

"El libro que la crítica parecía reclamar de la novelística"


                                                     1923-2023   

                       En el centenario del nacimiento de Ramiro Pinilla 



Ignacio Soldevila Durante, Historia de la literatura española actual (II). La novela desde 1936, Madrid: Editorial Alhambra, 1982.

Ignacio Soldevila Durante (Valencia 1929 - Québec 2008). Cuando publica el libro es Profesor titular del Departamento de Estudios Hispánicos en la Facultad de Letras de la Universidad Laval (Québec)

El autor encuadra su comentario sobre Ramiro Pinilla dentro de "Las corrientes narrativas de los años cincuenta" en el apartado "Otros cultivadores de la novela testimonial y social":

Ya en plena madurez se reveló como narrador RAMIRO PINILLA (Bilbao 1923), ganando con El ídolo el premio de El Mensajero en 1958 y dos años después el premio Nadal, refrendado con el de la Crítica por Las ciegas hormigas (1961). Se recordó inmediatamente a Faulkner por la manera de construir un relato y por el lenguaje de frase tortuosa que venía a romper con las normas vigentes del neorrealismo. Pero si estructuralmente el recuerdo nos parece válido, la distancia entre ambos narradores (se refiere al bilbaíno Ramón Eugenio de Goicoechea al que el autor ha dedicado unos comentarios sobre su obra literaria) -o mejor aún, entre Pinilla y Juan Benet, el más faulkneriano de sus contemporáneos- es evidente. En primer lugar, Pinilla no ha traspuesto a un lugar mítico sus historias; en segundo lugar, los aspectos mitificantes de su obra están al servicio de una visión épica de la realidad, pero de una épica degradada y vana, en la que el empeño humano se eleva a una categoría sobrehumana para dar finalmente un salto en el vacío. Se ha mencionado el mito de Sísifo como el más idóneo para definir ese combate inútil. No obstante, Sísifo cumple una condena que se le ha impuesto y que no puede eludir. Los empeños de los personajes de Las ciegas hormigas o de posteriores novelas suyas, como El salto (1975), surgen de decisiones voluntarias, y terminan en descalabros trágicos porque el empeño está más allá de sus fuerzas. Es, pues, el mito de Ícaro, el que parece más apropiado recordar a su propósito. Pero unos ícaros cuya blasfemia actuante no se opone a una divinidad sobrenatural, sino a la naturaleza misma de las cosas, o al ominoso poder de una sociedad que no tolera osadías. No es casual, creemos, que siempre los héroes de sus novelas sean gentes del pueblo, seres no contaminados por la sociedad burguesa. Esta los va a pisotear, los va a pulverizar, les va a cerrar todos los caminos, pero no los transforma ni los hace suyos. Ese pueblo es claramente etnia en ¡Recuerda, oh, recuerda! (1975), cinco narraciones y una sola historia, la de los Baskardo. Pero con los dos grandes volúmenes de Antonio B., “el rojo", ciudadano de tercera (1977) Pinilla ha hecho en fin aquel libro que (anteriormente decíamos) la crítica parecía reclamar de la novelística: estudios sociológicos documentados a la manera de Los hijos de Sánchez. Pinilla, incluso cuando escribe una novela con trama policíaca, como En el tiempo de los tallos verdes (1969), está haciendo una historia del pueblo. No entendemos cómo se ha llamado a Pinilla “un pesimista de la mejor ley” y se ha descrito su mundo como “sin esperanza”*. Págs 309-310

* Rafael Conte en la revista Ínsula, número 348.

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NOTAS AL MARGEN:



1. Por lo que este profesor comenta se ve que conocía bastante bien la obra de Pinilla hasta la fecha de la publicación. (Hay que recordar que el escritor getxotarra publica desde inicios de los 70, cuando ha roto con Destino y Planeta, en editoriales pequeñas). Hay, sin embargo, un pequeño lapsus en este comentario sobre la obra de Pinilla: la novela Seno, finalista del premio Planeta del 1971.

2. Antonio B., "el rojo”, ciudadano de tercera, España, España...        fue el título de los dos volúmenes publicados por Albia Literaria de Bilbao. Según Pérez Carrera, citado por Javier Feijoo Morote en La estética de Ramiro Pinilla, el libro fue escrito en 1973 y pasó unos años en espera de la autorización de la censura. Cuando se publicó, el precio fue de 700 pesetas, lo que cabreó a Pinilla porque siendo un libro de denuncia social, religiosa, judicial... ( "El gran motivo que me movió fue la denuncia", decía Pinilla), comentaba que un precio así impedía que fuera adquirido por gran parte de la población. 

Ocho meses había tardado en escribir el libro. Como era una denuncia social contra la pobreza y miseria, contra el clero, la guardia civil y los jueces, algunas editoriales, entre ellas Planeta y Plaza & Janés, le devolvieron el borrador “porque ese libro jamás se podrá publicar”, recordaba Pinilla que le dijeron. Esto era en 1975. La censura permitió su publicación en 1977.


   

Antonio B. era de La Baña, un pueblo perdido de una de las dos Cabreras, la Baja, en la provincia de León. El apodo con el que era conocido era “el ruso” porque una mujer del pueblo,  presente en el nacimiento, dijo: “ ¡Leches, si es rubio como un ruso!”. Y así se le quedó. 

Ramiro Pinilla por seguridad para con el protagonista ocultó su apellido y substituyó su verdadero apodo de “el ruso”, por ”el rojo”, tanto en la portada de 1977 como en todas las páginas. 

Esto lo explica en el prólogo de la reedición que la editorial  Tusquets publicó en 2007 con el título de Antonio B., el ruso, ciudadano de tercera. Juntamente con él la editorial publicó un DVD con una entrevista a Ramiro Pinilla sobre este libro y otros temas de la vida y obra del escritor.



3. Esta es la explicación de Pinilla del contacto con Antonio Bayo y el proceso que siguió hasta escribir el libro

 


4. No es superficial el parangón que Soldevila hace entre el libro de Ramiro Pinilla y el de Oscar Lewis por la temática y la denuncia social. 

El autor del libro Los hijos de Sánchez mencionado por Soldevila es Oscar Lewis, historiador y antropólogo norteamericano (Nueva York, 1914-1970). Mediante estudios y trabajos antropológicos en zonas rurales de México fue documentando la pobreza de las familias campesinas. Publicó un libro de título Antropología de la pobreza y otros varios, entre ellos  Los hijos de Sánchez donde cada uno de los miembros de la familia cuenta la historia de su vida con sus propias palabras, dando así una fiel  visión de conjunto de la familia (que vive en un barrio céntrico muy pobre de Ciudad de México) y de muchos aspectos de la vida de la clase baja mexicana. La primera edición aparece en inglés en 1961. El Fondo de Cultura Económico lo publica en español en 1964 con gran éxito, apareciendo, de inmediato, sus defensores y sus detractores. Fue calificado en México como “antimexicano y subversivo” y demandado ante los tribunales. Demanda esta que, meses después, fue desestimada  porque “era una denuncia de las condiciones de pobreza tal como eran percibidas por sus víctimas.

5. El alto precio mencionado anteriormente ("No admito que un libro mío valga 700 pesetas") motivó, además de otras razones, la creación de la editorial LIbropueblo-Herriliburu fundada con su amigo periodista Rapha Bilbao, basando "sus presupuestos en una oposición práctica a la comercialización de la cultura, tratando de acortar las distancias entre el escritor y el lector y ofreciendo libros a precio de coste" (David Feijoo). 

La venta al público se realizaba de forma directa y ambulante en plazas y calles a través de una mesita de cámping y, detrás, una pancarta casera con el nombre de la editorial y otra con la inscripción: El libro no es un negocio.  

  









 



 

            

 


lunes, 13 de febrero de 2023

“Una breve e intensa amistad hoy desvanecida”

              

                                                    1923-2023   

                       En el centenario del nacimiento de Ramiro Pinilla 


                                                                               Rafael Conte, El pasado imperfecto, Madrid: Espasa, 1998

Rafael Conte (Zaragoza, 1935 - Madrid, 2009), periodista y crítico literario desde 1960 en varios diarios sucesivamente -Informaciones, El Sol, El País y ABC- lo que le dio un gran poder mediático. 

Aunque el libro fue publicado en 1998, sus recuerdos, como se comenta en la contraportada, son  de la década de los sesenta. Estos son:

“Fue por aquel entonces (inicios de los 60) cuando un amigo radicado en San Sebastián, José María Talavera, que organizaba un concurso literario  -los entonces llamados premios Guipúzcoa, de teatro, ensayo, poesía y novela corta- me introdujo de rondón en el jurado -de novela corta- y así tuve ocasión de conocer más de cerca a Gabriel Celaya -jurado de poesía- [] y a otro compañero del que la vida me ha separado, pero con quien trabé una breve e intensa amistad hoy desvanecida en el horizonte, aunque nunca desmentida. Se trataba de Ramiro Pinilla, que poco antes había obtenido un inesperado premio Nadal con una novela de la que conservo un gran recuerdo, Las ciegas hormigas, faulkneriana a pesar suyo, con la que inició una carrera literaria estimable que al final, a través de algunas difíciles circunstancias personales y políticas, se le deshizo entre las manos.

En otras ocasiones [] he tratado el tema de la influencia del gran escritor norteamericano en la actual novela española, que la irrupción sobre todo de la obra de Juan Benet puso de moda después de manera irresistible entre nosotros. Pues bien, creo que hubo dos precursores de dicho influjo que no han sido bien estudiados, uno Ramiro Pinilla y otro el navarro Pablo Antoñana []

Pinilla vivía en Guecho (sic), había tenido una historia familiar dolorosa, tras construirse una casa con sus propias manos, publicó después algunas novelas excelentes y poderosas -Seno, En el tiempo de los tallos verdes, El salto- antes de lanzarse a tareas editoriales muy progresistas, como la creación de la supereconómica editorial Libropueblo, que no tuvo éxito -en un país que no lee no se puede editar barato, hay que hacer todo lo contrario, creo- y se arrojó al final en brazos del contradictorio mundo “castellano-abertzale”, entre el comunismo y el vasquismo de izquierdas, donde ha dado algunas señales de vida literaria desflecada entre proyecto ambiciosos que no se cumplen y alguna presencia más lírica y subjetiva de interés, pero sin demasiada insistencia, le deseo la mejor de las fortunas”. (págs 90,91)

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NOTAS AL MARGEN:

 1. Además de recuerdos de los sesenta también rememora, en cuanto a Ramiro Pinilla se refiere, algo de los setenta: sus libros Seno (1971) y El salto (1975) y menciona la "supereconómica editorial Libropueblo" que Pinilla creó en 1978. Libropueblo (1) y Libropueblo (2). Igualmente hace mención de circunstancias políticas de Ramiro Pinilla en esta década.

Una de las causas que motivaron al escritor getxotarra la creación de la editorial que Conte menciona fue la publicación del libro Antonio B. "el ruso", ciudadano de tercera, en 1977; libro que Conte ignora y al que algunas historias de la literatura le dan una gran importancia. La siguiente entrada del blog estará dedicada, en parte, a este libro.

 2. “Las ciegas hormigas, faulkneriana a su pesar", escribe Rafael Conte. Inexplicable, a mi entender, esta afirmación del crítico ya que Pinilla comentaba que el hecho de haber sido lector de Faulkner le había dado una perspectiva totalmente diferente a su escritura y señalaba que la novela del escritor norteamericano Mientras yo agonizo había sido la que le había servido de inspiración y modelo para escribir la suya que ganó el Nadal 1960.

3. La amistad del crítico con Pinilla “tan intensa” en los sesenta se debió desvanecer poco a poco en los setenta y por completo en los ochenta y los noventa porque el famoso crítico desconoce los cuentos y novelas mencionados en la entrada anterior que Ramiro Pinilla iba escribiendo en su época de “destierro voluntario”. Son los libros que desembocarán en la trilogía Verdes valles, colinas rojas, con la que recogió un merecido reconocimiento literario.

 4. La parte final del texto de Rafael Conte me ha parecido poco menos que ininteligible cuando afirma que Pinilla se movió “entre el comunismo y el vasquismo de izquierdas, donde ha dado señales de vida literaria desflecada entre proyecto ambiciosos que no se cumplen y alguna presencia más lírica y subjetiva de interés, pero sin demasiada insistencia, le deseo la mejor de las fortunas”. La he leído y releído varias veces y sigo sin entenderla. ¡En fin!...

viernes, 13 de enero de 2023

Yo no he existido

                                                                   1923-2023   

                       En el centenario del nacimiento de Ramiro Pinilla  

    


                                                       

Yo no olvidaré que he sido olvidado y marginado durante 30 años. He sido olvidado por editoriales, críticos, lectores, escritores. Todo el mundo literario me ha olvidado. Yo tenía libros escritos. Ha sido un rechazo muy duro”.

Estas son unas palabras suyas entresacadas de una entrevista que le hizo Ernesto Maruri, un participante del taller literario de Algorta en el que Pinilla era luz y guía, a pesar de su oposición a no ser considerado ni lo uno ni lo otro.

Es una entrevista realizada en 2004, un mes después de la publicación en la editorial Tusquets del primer volumen de su trilogía Verdes valles, colinas rojas. En este año decidió salir de su “destierro voluntario” en el que se había recluido desde los inicios de los setenta después de experiencias muy negativas con dos editoriales renombradas: Planeta (finalista con Seno en 1971) (entrada : El largo adiós de Pinilla en los 70… (I)) y Destino ( premio Nadal 1960 con Las ciegas hormigas ) (entrada:  El largo adiós de Pinilla en los 70... (II)). 

Durante este largo período de más de 30 años Ramiro Pinilla, escritor de vocación, impulsó y participó en experiencias y actividades que intentarían meter en otros el gusanillo de la escritura: el taller de escritura de Algorta, la creación de una editorial: Libropueblo-Herriliburu, el lanzamiento de la revista Galea...

 Fue a comienzos de este periodo cuando se embarcó en la escritura de un libro de denuncia económica, social y religiosa Antonio B., el Rojo, ciudadano de tercera que fue publicado en el 77 (libro cuya temática es ajena al Getxo de su obra). Luego iría escribiendo las novelas y cuentos que  desembocarían en la  trilogía Verdes valles, colinas rojas. Obras como El salto,  ¡Recuerda,oh recuerda! (considerada por él como el germen de la trilogía), La gran guerra de Doña Toda, Primeras historias de la guerra interminable, Andanzas de Txiki Baskardo, Quince años, Huesos. Algunas de ellas publicadas en la editorial que había creado con un amigo periodista. Publicó también un volumen “de prueba” con el mismo título que después tendría la trilogía. Lo publicó, según decía, para constatar el grado de aceptación entre los lectores. Fue un fracaso comercial.   

Estas obras fueron publicadas en editoriales de escaso alcance de distribución ( Albia, de Bilbao; Bermingham editorial; Luis Haranburu; Ediciones del Centro; Ediciones Marte) y, naturalmente, pasaron desapercibidas como obras de un escritor que tenía un ramillete de premios: El mensajero  por la novela El ídolo, el Nadal y el de la Crítica, finalista del Planeta y finalista del Premio Bilbao con El salto.

- ¿Por qué has sido olvidado estos últimos 30 años? - le pregunta Ernesto

- Porque elegí un camino independiente. El resultado fue que quedé totalmente marginado. No me importó, ni tampoco ahora. He hecho este libro, mi última baza, y quiero regresar a la normalidad comercial. Se me ha ignorado, creo, inocentemente. No me he sentido perseguido. He disfrutado mucho de mi silencio, de mi soledad, de mi paz.

- ¿Vives con rencor este olvido?

- No. Sentiría odio si lo hubiera sufrido, pero no, lo he elegido yo, he estado muy a gusto. Pero ha habido una pequeña injusticia por parte de muchos. Siempre seré el olvidado (...) Casi nunca he sido nombrado. Yo no he existido.

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 NOTAS AL MARGEN:

1.  Hay anotaciones sacadas del libro La estética de Ramiro Pinilla, de Javier Feijóo Morote, editado por Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2020.

2. Dentro de mi rastreo de búsqueda de su presencia (en este periodo comentado) por los volúmenes de historia de la literatura, en alguno se reivindica su valor literario y en otros no aparece . Pero esto será  tema de una nueva entrada

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 1 de enero de 2023

2023 año pinillesco

   

                                                                           1923-2023     

                                       En el centenario del nacimiento de Ramiro Pinilla




                                                     

“ Dicen que nací el 13 de septiembre de 1923”

Este es el comienzo de un pequeño escrito autobiográfico  publicado en 100 vascos de proyección universal originarios (1)... En él Ramiro Pinilla  repasa , entre otras vivencias, su hasta entonces obra escrita...

Escritor de vocación, más de una vez había dicho que,  aunque no hubiera cobrado nada, él hubiera seguido escribiendo. Con quince años comenzó a escribir, cuando ese hecho era considerado como algo estrambótico. “Me costó mucho coraje mostrarme como escritor, mucho”.

Cosechó  premios literarios  y también “malos tratos” -decía él- por parte las dos editoriales con las que había publicado. Esto último, unido a “su ansia de libertad”, le llevó a escoger un “destierro voluntario”  muy largo (desde el año 1971 hasta el 2004), publicando en editoriales de pequeño alcance (2). A partir del año 2004 Tusquets le publica su monumental Verdes valles, colinas rojas en tres volúmenes con la que obtendría de nuevo premios y de nuevo el reconocimiento de su valor narrativo. Será esta editorial la que  publicará el resto de sus novelas.

Fue tal su dedicación al oficio de escribir que en 2014, estando en la cama del hospital ya en sus últimos días, cuando su mente quedó libre en algún momento de los dolores y ataduras del cuerpo físico, comentó a su editor que había encontrado la solución a un capítulo rebelde de un libro que estaba escribiendo. Podemos decir que murió escribiendo.

Más de una vez me he preguntado cuál ha sido el tratamiento de su obra literaria por parte de críticos y autores en libros y manuales de historia de la literatura.  ¿Su larga huida de las grandes editoriales restó importancia a su figura en el panorama literario de la época? Son algunas de las preguntas que  sus lectores nos habíamos hecho.

Quise saber la respuesta consultando libros y volúmenes de historia de la literatura e igualmente publicaciones de críticos literarios. Y he de destacar su presencia en algunos de ellos junto a los escritores de su época y su generación  así como su ausencia en otros.  

Así que pensando en este CENTENARIO PINILLESCO 2023,  que hoy comienza, me pareció que sería una pequeña contribución a que se hable de él recoger las referencias que aparecen en los libros de historia de la literatura. Si esto contribuye a que  alguien se sienta tentado a leer o releer alguno de sus libros, habré cumplido mi objetivo (aunque yo no lo sepa) porque me han parecido muy interesantes los diversos enfoques, matices, precisiones que distintos críticos, profesores o catedráticos de literatura hacen sobre sus obras. 

Cada día 13 de mes irán apareciendo entradas con los análisis y valoraciones encontradas.

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NOTAS AL MARGEN 

1.  100 vascos de proyección universal originarios. “PINILLA RAMIRO (AUTOBIOGRAFÍA BREVE). Editorial La gran Enciclopedia vasca, Bilbao. 1981 (páginas 292-295)

2. En las siguiente entrada se mencionarán sus premios literarios y también esos “malos modos” de las dos editoriales. Igualmente su actividad literaria en los años de su “destierro”.

 

 

 

jueves, 16 de mayo de 2019

Jubiladas y jubilados de ALLO en Getxo, territorio Pinilla

RUTA POR EL GETXO LITERARIO DE RAMIRO PINILLA

Día 30 de abril.
De Allo salimos a las 8 y media en punto. Un autobús completo con 54 excursionistas. El destino era Getxo.

A mitad de camino hicimos una parada; que las prisas no son buenas y, a veces tenemos urgencias físicas, que somos ya un poco mayores.



Llegada a Algorta (uno de los barrios de Getxo). Tuvimos que hacer dos grupos en el principio del recorrido para no colapsar la acera. 



Parada delante de lo que fue la librería ANTARES (hoy, una pequeña tienda). Aquí sitúa Ramiro Pinilla la librería BELTZA de sus tres novelas policíacas: Solo un muerto más, El cementerio vacío y Cadáveres en la playa. Un pequeño homenaje a aquel librero que la abrió.

En esta antigua librería se reunió, durante unos años, el taller de escritura que él impulsó. Por él han pasado centenares de aprendices de escritor. Después de 40 años, sigue funcionando 
(ahora sin él)



Segunda parada. En la casa (en la ficción) que el escritor escogió como residencia de la señorita Mercedes, la maestra de niñas de la escuela vecina. Ella es la narradora de la introducción y el cierre de la novela La higuera; el meollo de la trama está contado por un falangista, que durante 30 años ha estado cuidando una higuera. 


Sobre  esta novela, La higuera, en el instituto J. C. Baroja ocurrió una  anécdota muy simpática, mezcla de realidad y ficción, 
Un par de profesores y unas alumnas de bachillerato la habían leído. Y como en esta historia Pinilla sitúa una higuera ( muy importante en la trama) en el jardín del instituto, la buscaron. Al no encontrarla, (porque la narración del libro es pura ficción) pidieron al Ayuntamiento que se plantase una. Así se hizo. Y es esa que está a mi espalda. Tiene 4 años.




Y esta otra es la que se está haciendo de un esqueje que el hijo de Pinilla trajo de la casa familiar, que se llama WALDEN. Así que hay dos higuera en el jardín del instituto



El autobús nos llevó al barrio antiguo de Algorta, que se llama  ANDRA MARI (Virgen María). En la Edad Media, alrededor de la iglesia de Andra Mari y la torre del señor de Getxo fueron apareciendo caseríos. Hoy bloques de pisos, casas y carreteras ocupan aquellas sus tierras. La coqueta iglesia (reconstruída) permanece


Sentadas y sentados en en lateral de la iglesia de San Baskardo.
El escritor le llama barrio de San Baskardo, en memoria de un santo que él se inventó:
Un bertsolari que explicaba historias de los Baskardo de Sugarkea, les cantó a los oyentes, después de una comida en La Venta, que, muchos años atrás, el patriarca Baskardo se enfrentó a un predicador cristiano que había aparecido por estas tierras. Lo acompañaba a la playa para que se fuera por donde había venido cuando fueron apresados por una patrulla romana  que seguía la pista de aquel predicador de  una religión prohibida. El castigo sería la muerte en la cruz. El Baskardo, para que no lo tomaran por cobarde, se dejó crucificar.Y antes de morir decía a los suyos:
 "No creáis nada de lo que estáis viendo". 
Y les cantó el bertsolari que, al cabo de los años, los fieles cristianos de la zona lo consideraron como un mártir y pusieron a la iglesia bajo su advocación: iglesia de San Baskardo. El barrio se llamaría barrio de San Baskardo. 
                     (Esta historia está explicada en uno de sus cuentos -Los cuentos-).



Hay dos edificios casi juntos: una taberna, La Venta, y la ermita del Ángel. 
Pinilla inventa la leyenda de un gran bloque de madera que la marea dejó en la playa de Arrigunaga, que Etxe lo vio primero pero que los bueyes de Larreko lo arrastraron hasta aquí, donde estamos, convirtiéndose,tuvieron quepasar muchos años, en el Mostrador de La Venta. 
A su lado se edificó una ermita para dar fe del "milagro" de una jovencita preñada que, como castigo, la iban a despeñar por el vecino acantilado pero dijo ver en un roble, que estaba al lado del gran bloque, un ángel con la cara de la criatura que llevaba en su barriga.

l


Ramiro Pinilla no está enterrado en el cementerio; fue incinerado. Pero de haberlo enterrado tampoco estaría en la tumba; se habría ido, desde ella, al mar, que es de donde todos venimos, por un conducto subterráneo. Esta leyenda suya está de fondo de su novela policíaca El cementerio vacío.   


Ya en la meseta del acantilado de La Galea tuvimos que mirar a la otra orilla donde se sitúan las colinas rojas, donde miles de emigrantes fueron explotados brutalmente. Esto lo explica con crudeza en La tierra convulsa (primer tomo de su trilogía Verdes valles, colinas rojas) 


Después de comer nos dimos un paseo por el Puerto Viejo, antiguo barrio de pescadores de Algorta. Un rincón precioso, con el encanto de sus calles estrechas y casas bien cuidadas.



Y con unas vistas extraordinarias sobre el mar y la playa de Ereaga y la otra orilla del Abra.


Un rincón para relajarse, cuando se tiene tiempo.



Nosotros disponíamos de poco. A las 6 y media esperábamos el autobús para volver a Allo, satisfechos y contentos por el buen día que tuvimos.

(Las fotos de esta crónica me las ha facilitado JOSÉ LUIS OCHOA, al que agradezco de veras este bonito recuerdo)



martes, 14 de mayo de 2019

Getxo, territorio Pinilla... y otras historias, en ALLO


GETXO, TERRITORIO PINILLA...  y otras historias

Este era el título del acto que se celebró en la biblioteca del pueblo. Era el 15 de septiembre. Iba a presentar el libro-guía de la ruta literaria que había ideado en Getxo sobre las novelas de RAMIRO PINILLA.



Familiares, amigas y amigos y caras conocidas tuvieron la amabilidad de acompañarme en la presentación. Agradecí su presencia.





Eran tres los objetivos que yo tenía:

El primero sería dar a conocer mi aventura literaria que había comenzado hacía 10 años al leer y conocer personalmente al escritor getxotarra Ramiro Pinilla y idear una ruta literaria que seguía lugares de Getxo; lugares por los que él había transitado y sobre los que él había creado mitos, leyendas, historias y personajes. El libro que iba a presentar era fruto de más de 20 rutas que en estos años había hecho con lectores que conocían sus novelas o lectores curiosos por conocerlo .




El segundo objetivo era meter el gusanillo lector de Ramiro Pinilla. Para ello expuse en la mesa de la biblioteca los libros que de él tengo



                                                     ...y expliqué algunas historias sobre él y sus obras.




Y el tercer objetivo era proponer una salida para hacer esa ruta literaria. Había hecho una con un grupo de lectura de Burlada, Eugui y Noain hacía 4 años y desde entonces me rondaba por la cabeza el hacerla con gente de mi pueblo.

No era momento para decidir, pero ahí quedó mi propuesta.

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 (Las fotos de esta entrada del blog me las han cedido MONTSE AEDO, de Allo y ERNESTO MARURI, de Getxo, que vive en Pamplona y vino a la presentación).

viernes, 22 de febrero de 2019

CRONICAS PINILLESCAS de "les culleres de fusta" (y 4)


4. La ruta literaria


El sábado 12 era el día de ida desde Oiartzun a Getxo. Aquí nos esperaba Anabel para acompañarnos y participar también con sus explicaciones. Anabel es la bibliotecaria con la que hemos organizado más de diez rutas literarias del Getxo de Ramiro Pinilla. Esta es la crónica de la ruta con "les culleres de fusta":

El inicio fue en la plaza San Nicolás, al lado de la biblioteca de San Nicolás. Aprovecho para explicar la aventura literaria de la revista Galea que Ramiro Pinilla fundó. Tenía tal pasión por escribir que animaba e impulsaba a otras y otros a que lo hicieran.
Siguiendo por la cercana avenida Algorta nos detuvimos ante lo que hoy es una tienda. En tiempos pasados fue la librería Antares donde se reunió, por unos años, el taller de escritura que Pinilla dirigió durante 36 años (y, que sin él, todavía está activo). Aquí, en este lugar, el escritor localiza la librería Beltza de sus novelas policíacas (Solo un muerto más o El cementerio vacío, leídas por Imma y Kathy). Seguramente como homenaje a aquel librero de la Antares.

Atravesamos la avenida y pasamos a la calle Sarrikobaso para hablar de La higuera, en la casa que, caprichosamente, el escritor escoge como vivienda de la señorita Mercedes. Ella introduce y finaliza la narración; el relato central es de un falangista que cuida una higuera. Pero no está aquí, en esta casa, ese árbol que da título a la novela.. Ni tampoco en el Instituto (ahora llamado J.C. Baroja) donde Pinilla sitúa la trama. Me ha pasado en varias ocasiones que alguna lectora comentó que había ido al Instituto a encontrarla. Curiosamente Pilar y Lluis dijeron que les había entrado el mismo deseo. Es un hábil juego pinillesco entre ficción y realidad. Por cierto, las higueras (porque de hecho son dos) que hay en el jardín del Instituto son un homenaje posterior al libro.
Reculando un tramo nos dirigimos a Cuatro Caminos, cruce omnipresente en sus obras, para luego ir bajando hasta su tan querida playa de Arrigunaga, en la que, según su ficción, apareció la vida. Alguna historia más localizada en esta playa debí explicar son tantas las que el escritor inventa!), pero no la recuerdo.

A un tiro de piedra están las campas de Arrigunaga donde estaba el caserío Arrune; en él Pinilla veraneó hasta los trece años. No queda ni rastro del caserío pero sí una de las higueras que había. En este entorno de playa, caserío y acantilado creó Las ciegas hormigas, ( Carme y Marta la habían leído) aquel lejano premio Nadal.
Lentamente subimos hasta el acantilado de La Galea. Aquí nos detuvimos y miramos hacia la otra orilla del Abra, a las colinas (las colinas rojas) que se entreven. Allá estaban las minas de hierro donde miles de obreros eran explotados de forma salvaje. Esto lo explica en el primer volumen de su trilogía Verdes valles, colinas rojas.Y no es ficción, sino historia.
Cerca de este acantilado, en la meseta que se extiende desde su borde, se encuentra el cementerio, donde no está Pinilla (porque fue incinerado). Ni estaría, de haber sido inhumado, porque, según una leyenda suya los muertos de los cementerios costeros se escapan por un túnel subterráneo hacia el mar, alejándose arrastrados por las suaves olas mientras dicen adiós a sus seres queridos que quedan en tierra. Es el trasfondo de su novela policíaca El cementerio vacío.

Desde aquí, bajando por un amplio paseo ajardinado atravesamos muy cerca el territorio inexistente de los Baskardo de Sugarkea, de esos seres de costumbres primitivas y ancestrales que conviven, sin mezclarse, con sus contemporáneos civilizados. De ellos expliqué algo de sus vidas y costumbres.
Era necesario conocerlos para entender la leyenda de un Baskardo, que fue capturado por los romanos junto a un predicador cristiano y que se dejó crucificar antes que confesar a sus captores, para no parecer cobarde, que nada tenía que ver con aquella religión prohibida por el emperador y que, si iba con el misionero, era porque le acompañaba a la playa para que marchara por donde había venido. Dos siglos después fue considerado un mártir y santo aquel Baskardo. Leyenda que había que comentar en la iglesia que, en las novela de Pinilla lleva esa advocación, la Iglesia de San Baskardo.
El itinerario duraba ya casi dos horas, estábamos algo cansadas y en La Venta hubo que contar rápidamente la ficción pinillesca de la edificación de la taberna y de la cercana ermita. Edificación de ambas relacionada con la leyenda de aquella Madera encontrada en Arrigunaga, que se convirtió en el mostrador de la taberna La Venta, y el milagro de aquella quinceañera preñada,Totacoxe, que dijo ver un ángel en el árbol, en el gran Roble.
Todavía quedaba más recorrido pero el cansancio y las ganas de comer nos pudieron.
Caras de cansancio...al principio

... y ya repuestas, al final

Como colofón de la ruta fuimos al pub de Algorta a reponer fuerzas; y, por cierto, que quedamos muy satisfechos,. Nos acompañó Anabel con el hijo , Aitor, y su pareja, Patri. Ya con nuevos bríos, después de la sobremesa, paseamos lentamente (hay que hacerlo asi en este precioso rincón de Getxo) por el Puerto Viejo.






Bajando se llega al largo paseo de la playa de Ereaga que recorrimos con tranquilidad hasta llegar a las galerías de Punta Begoña, donde Ramiro Pinilla sitúa el palacio Galeón. También quisimos visitarlas.

Nos quedaba ver, entre otras muchas maravillas de Getxo, el Puente Colgante. No calculamos bien el tiempo y cuando llegamos ya estaba cerrado. Ahí queda, sobre la ría, para la vez siguiente; con María y Pep, y con Elena y Pedro y, si alguna más se apunta para la próxima, no nos lo perderemos.

Y despidiéndonos de la ría regresamos a Oiartzun.
El domingo 14 fue día de vuelta a casa. Volvimos con la tormenta Leslie (los dos coches siguieron rumbos distintos; el coche 2, esta vez sí, acertó, y el coche 1 la tuvo de compañera de viaje). Volvimos también con un bonito regalo de Anabel, un pequeño video: Catalanes en el Getxo de Pinilla (13-10-2018) que nos envió por whatsaap 

Y algunas volvieron con el gusanillo lector. Carme, después del viaje, se enfrascó con Aquella edad inolvidable, que le dejó Elena (y una vez leída, se está dejando atrapar por Los cuentos); Imma empezó La tierra convulsa, Marta la tiene también empezada ; y Pilar y Lluis quisieron dar a conocer a otros aquel escritor que les había gustado. Por eso tenían entre sus regalos de Reyes Los cuentos.
Este hecho último me removió la fibra pinillesca y en estas crónicas dejo constancia que ha sido para mí una experiencia irrepetible.